Variety informa de que el guionista, director y productor M. Night Shyamalan, ha viajado recientemente a Filadelfia para cerrar con Paramount el trato que le ligará a Avatar: The Last Airbender, serie de dibujos que pasará a ser filme de acción real de la mano del director de El Sexto Sentido. El cineasta aprovechó el viaje además, para tratar de convencer a algún estudio para que financia su último guión, The Green Effect. La historia se sitúa en un mundo en el que la humanidad se ha visto sobrepasada por los desastres naturales, que provocan continuos cataclismos en el planeta.
Sin embargo, al no haber sido acogido su último filme, La Joven del Agua, con el entusiasmo que sus productores esperaban, Shyamalan se encuentra ahora con la desconfianza de las compañías, que no quieren arriesgarse a un nuevo fracaso. Por desgracia, sin ninguna productora postulada para financiar su nuevo proyecto, Shyamalan parece haber regresado con las manos vacías. De modo que el escritor ahora se plantea un cambio en el guión de su nuevo filme, por lo que en un mes intentará vender la versión definitiva de la trama. No cabe duda de que su talento se abrirá paso, así que desde aquí esperaré novedades al respecto.











una pena, para mi La joven del agua es la mejor película del año pasado, sin duda alguna… hay que ver como la crítica puede hundir filmes tan fantásticos como estos que tienen un buen mensaje sobretodo para las nuevas generaciones: la esperanza.
Buffff… Qué mala pinta tiene eso de reescritura para ver si se la cogen o no… :S
La joven del agua regala a las nuevas generaciones una esperanza geniuna y a la vez mágica. El problema es que las nuevas generaciones no esperan nada, ni les preocupa. Ojalá fueran generaciones pesimistas, ya que al menos tendrían aspiraciones por encima de la rutina y la mediocridad. Ni siquiera se puede decir que sean cínicas. Tienen el corazón ahuecado. Perdieron el espíritu de aventura y creatividad que hace a la infancia tan valiosa, y eso antes de siquiera comenzar la infancia.
Simplemente por eso no tuvo éxito su última película. Sin embargo creo que no deja de ser un error el que ahora tenga que modificar el argumento a gusto del público. No se puede hacer un film a base de encuestas. Si se quiere transmitir esperanza también hay que tenerla: hay que jugarse por los imponderables. Hay que hacer lo que a uno le guste y crea original. La gente a veces no quiere lo bueno, y a veces sí, pero lo que sin duda no quiere es falta de originalidad. Nadie va al cine para verse en el espejo. Si se hubiera hecho una encuesta antes de sacar Sexto Sentido la película habría sido totalmente diferente y sin duda un fracaso. No se puede jugar a Dios presuponiendo qué es lo que va a tener mercado. Incluso si se lo ve como un negocio el cine debería implicar riesgo. La mediocridad no llega lejos.