DAYS OF GLORY (INDIGÈNES, Francia-Maruecos-Argelia-Bélgica 2006, Bélica, 128 Minutos)
Dirección: Rachid Bouchareb.
Guión: Olivier Lorelle, Rachid Bouchareb.
Reparto: Jamel Debbouze, Samy Naceri, Sami Bouajila, Roschdy Zem, Bernard Blancan, Matthieu Simonet.
Música: Armand Amar, Ched Khaled.
Valoración: 7/10
Resumen: 1943. Francia está ocupada por la Alemania nazi y todo parece estar perdido. Pero en las colonias galas miles de jóvenes africanos se alistan en el ejército para liberar a su patria. Su idealismo se ve pronto destrozado por sus propios compañeros europeos, que los tratan como ciudadanos de segunda.
Crítica: La prepotencia de algunas naciones llega hasta tal punto que en ocasiones se ocupa meticulosamente en ser percibida como un ente superior a sus ciudadanos. La defensa de algunos confusos y trasnochados conceptos tradicionales trabaja sin descanso en bloquear la inevitable, pero costosa, actualización de los viejos valores patrios. Adaptarse o morir es también una regla básica de la democracia. En Días de Gloria se retrata a esa nación no como un territorio ocupado que hay que liberar o como unas reglas protocolarias de patriotismo, sino como un ideal de convivencia que agrupe al conjunto de sus ciudadanos. Sentido homenaje póstumo y merecida compensación histórica, el filme de Bouchareb muestra sin excesos el sacrificio de unos que, a pesar de ser igual que el de sus compañeros, obtuvo como única recompensa el olvido de las hazañas pasadas y el rechazo del día a día. Experimental en las transiciones y aunque más comedido que sus colegas de ultramara la hora de relatar contiendas, igual de efectivo, Bouchareb se apoya en un reparto compuesto por cinco pilares inspirados para conseguir un notable filme bélico de una sublime carga conciliadora. Y es curioso que una película que retrata las más brutales masacres entre naciones y la bajeza más artera entre compatriotas lo consiga. Pero en eso reside el talento y también el progreso. En conseguir apaciguar una nación destacando el dolor que sufrieron unos que, como resume una brillante escena de la película, estaban allí pero fueron obligados a pasar tras las cámaras donando decepcionados su gloria a otros.
O.K.: Su mensaje conciliador en plena vigencia.
K.O.: Que se intente maquillar como un producto bélico anglosajón.
