¿Qué tal está CALIFORNICATION?

¿Quién sale?: David Duchovny resucita interpretativamente con el degenerado Hank Moody. Natasha McElhone, habitual de la gran pantalla, es su adorada musa.

¿De qué va?: Hank Moody es un escritor brillante afincado en la ciudad de Los Ángeles. A pesar de su talento, Hank lleva meses sin poder escribir absolutamente nada. Exactamente desde que se separó de su compañera sentimental, una bella y carismática diseñadora que está a punto de casarse con otro hombre. Desde entonces Hank se dedica a recorrer las calles ligando con bellas mujeres, cuestionándose sobre su futuro e intentando reconquistar por todos los medios al amor de su vida.

¿Y qué tal está?: Si te gusta House, prepárate para disfrutar con tu nuevo héroe. Mucho han dado que hablar la nueva serie de Showtime, su protagonista y su personaje. Mucho escándalo, mucha queja y muchas vestiduras rasgadas. Cierto es que Hank Moody es un bebedor, un drogata, un malhablado, se mete en peleas, folla lo todo lo que puede y con quien pilla y podría ser el primer representante del hedonismo televisivo. Cierto es que la serie ha usado todo eso, le ha quitado el glamour y lo ha mostrado tal cual sin cortarse un pelo. Cierto es que, a mucha gente, después de ver algún capítulo, se les habrá quedado cara de espanto. Y tal vez sus miedos estuvieran lejanamente justificados, de no ser porque Hank se odia a sí mismo y en el fondo añora ser un papá modelo junto a la chica de su vida. Esa ha sido una de las mayores sorpresas del año, que una serie gamberra, explícita y cabrona como Californication, fuera en realidad una oda al amor. Un poema romántico cargado de sexo duro, drogas, rock and roll y crisis de inspiración. Y lo mejor, es que lo sórdido y lo lírico conviven y se potencian a lo largo de 12 capítulos apoteósicos en los que Hank / Duchovny, se convierten tu mejor amigo. En un colega degenerado que sólo trae problemas, pero que sufres como alguien cercano a quien a pesar de sus (innumerables) defectos, quieres.

¿Qué tal está DAMAGES?

 

¿Quién sale?: Pedazo de reparto liderado por las cinematográficas Glenn Close (perfecta como villana) y Rose Byrne a quien hemos visto en películas como Sunshine o 28 Semanas Después.

¿De qué va?: Una joven e inexperta abogada es contratada por uno de los más importantes bufetes de Nueva York. Su fundadora, Patty Hewes, es una leyenda del derecho empresarial, pero sus métodos distan mucho de lo éticamente correcto. Ahora la única meta de Patty es ganar el juicio contra un billonario empresario acusado de engañar a sus trabajadores. Patty, con su nueva compañera, hará cualquier cosa para vencer.

¿Y qué tal esta?: ¿No lo habéis leído? Sale Glenn Close. Sólo por ver a esta maga de la interpretación, ya merece la pena tragarse la serie entera. Si eso no os convence, Damages es sencillamente una Wall Street aún más sórdida y que se extiende a lo largo de 13 capítulos. La progresiva corrupción de la en principio ingenua y benévola Rose Byrne, es el motor perfecto para que la malvada Patty Hewes (Close) campe a sus anchas por los sucios lodazales de la política y el dinero de alto standing. Por supuesto esta desmitificación del triunfador no es el único aliciente de la trama. El misterio hace desde el comienzo de la serie su aparición, en forma de flash forwards que se irán aclarando hasta coincidir en el tiempo con el hilo principal. Una chocante fotografía, un marcado estilo y un ritmo desenfrenado no están reñidos con esta historia moral sobre los peligros del éxito sobre unos personajes que nadan continuamente en aguas turbias y plagadas de tiburones. Y no de esos con dientes, sino de los que visten de Armani, reloj dorado en la muñeca y un vacío en el pecho.