STREET KINGS (EEUU 2008, Thriller-Drama-Policíaca, 109 Minutos)
Dirección: David Ayer.
Guión: Kurt Wimmer, Jamie Moss (Sobre la novela de James Ellroy).
Reparto: Keanu Reeves, Forest Whitaker, Chris Evans, Hugh Laurie, Amaury Nolasco, Naomie Harris, Common, Martha Higareda.
Música: Graeme Revell.
Valoración: 6/10
Resumen: Tom Ludlow es un policía de la división especial de antivicio al que gracias a sus controvertidos métodos, encargan las misiones más peligrosas. A pesar de su fama, Tom está en el punto de mira de Asuntos Internos después de que uno de sus antiguos compañeros le delatara. Durante un tiroteo en el que Tom participa, su compañero es asesinado. A pesar de los esfuerzos de sus superiores por cubrir los hechos, Tom decide investigar toda la verdad y capturar a los asesinos por su cuenta.
Crítica: Policías corruptos buscando justicia por su cuenta en las violentas calles de Los Ángeles. Comparar Street Kings con The Shield (más allá de la aparición en ambas del gigantesco Forest Whitaker), no sería una locura de no ser porque el show de FX le gana la partida en aspectos vitales a la obra de David Ayer. La verosimilitud de Al Margen de la Ley, los conflictos personales, la lucha moral de cada personaje… dejan paso en Dueños de la Calle, a la exposición de una realidad en constante batalla con una ficción que parece absorberla. Para Ayer, L.A. está en un plano diferente de la realidad donde cualquier cosa puede pasar, y donde el realismo se puede convertir en un concepto maleable. Sin duda el ineviitable toque noir de Ellroy ayuda, pero una vez más el cineasta vuelve a la escena del crimen con la necesidad de revisionar una historia que ya parecía cerrada con Training Day. La nefasta LAPD es para los ciudadanos de la urbe, una banda más (e igual de peligrosa) de las que campan por sus calles. Una familia endogámica con reglas y valores propios y que poco tienen que ver con la ley, en la que la impunidad está garantizada. Superpolicías malhablados, alcoholizados y solitarios deambulan sin normas por este cumplidor thriller de acción con toques de western moderno, en el que el sheriff intenta huir del cliché a base de negocios turbios, traiciones y honor pistolero.







Interesante, pero la película no me llama para nada. Últimamente el cine está chungo de cosas interesantes. Creo que la Española esa, 3 Días o algo así.
La ví hoy, y lo que comienza como un intenso policial sobre la corrupción interna dentro de las fuerzas del orden público, termina pinchándose y convirtiéndose en un aburrido thriller donde sabemos bien cuáles son las intencionalidades de cada uno de los personajes.
Prometía ser una cinta cruda y fuerte en sus objetivos de retratar cuán delincuentes pueden ser incluso los policías, pero termina siendo una apenas aceptable película sobre los conflictos de conciencia de un detective que quiere redimir sus pecados y equiparando el mal hecho en el pasado.
Keanu Reeves en su típica interpretación de duro policía que adquiere el protagonismo y en cual están puestas todas las miradas de las keanumaníacas, mientras que Forest Whitaker apenas se destaca con un personaje al que le falta volumen y desarrollo. Los demás, sólo actores de relleno para un filme que prometía mucho más de lo que termina en realidad ofreciendo. En fin, una opción regularona que no sorprende nunca con sus salidas, que apenas puede cumplir con el objetivo de entretener pero que está muy lejos de auténticos policiales cargados de adrenalina en sus variantes.